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sábado, 16 de marzo de 2013

Despertar

Se despertó confusa. No recordaba donde estaba ni qué hacía alli. Intentó moverse y se dió cuenta que no podía, estaba atada con unas correas en una especie de camilla.

Sobre ella unas luces que la deslumbraban y no la dejaban ver bien el resto de la sala en la que se encontraba. Distinguía unos monitores al lado de la camilla y una mesa con lo que parecía instrumental de algún tipo. También parece que tenía algún tipo de suero inyectado en el brazo.

viernes, 1 de marzo de 2013

La nueva asistenta IV

Durante el resto del día, Ivette comenzó a enseñar a Silvia el contenido de los paquetes que había traído el mensajero... Era ropa, mucha ropa.

La ropa que había elegido Ivette para sustituir a la que había desechado era ropa propia de una puta. Minifaldas cortísimas, shorts ajustados, blusas con un escote de vertigo, vestidos minúsculos, medias de rejilla, de encahe, ligueros, tangas y sujetadores de copa baja.  Toda la ropa estaba pensada para que el cuerpo de Silvia se mostrase lo más sexy posible, y para que no dejase mucho a la imaginación.


viernes, 15 de febrero de 2013

La nueva asistenta III


Silvia se había puesto el despertador para despertarse antes que su ama. No quería comenzar el día con una azotaina.

viernes, 8 de febrero de 2013

La nueva asistenta II


Silvia estaba confusa. Había tenido un sueño extraño...

Estaba sola en una habitación oscura, desnuda, no veía nada. Entonces, varias voces de hombres empezaron a increparla, la decían de todo. La llamaban puta, guarra, zorra... Le decían que les chupase las pollas, que era para lo único que servía. Intentaba huir de allí, corría en todas direcciones y la habitación no se acababa, no tenía fin.

sábado, 2 de febrero de 2013

La nueva asistenta I


Peter y su mujer, Silvia, tenían una vida acomodada. Él era directivo de una gran empresa informática y con su sueldo, vivían cómodamente los dos. Además, debido a ciertos trapicheos con hacienda, se sacaban un sobresueldo, que nunca viene mal.